| Editorial | Año: 2003 | Vol.: 1 | Núm.: 1 | Págs.: 1-12 | Idioma: Español |
Patrimonios culturales y turistas: Unos leen lo que otros miran
Cada vez con mayor frecuencia observamos cómo se atribuye el crecimiento turístico a la oferta cultural de los destinos. Evidentemente algo de ello es cierto, pero ¿es realmente la cultura, el patrimonio y legado cultural de los pueblos, lo que activa el flujo utrístico haca un destino? Los destinos y los que desean ser destinos se angalanan y afanan en atraer cuantos más visitantes mejor. Del éxito de sus atractivos depenederá su reproducción. En esta tarea el uso de los recursos se vuelve intensivo. Medioambiente, ocio, deportes, espacios, events de cualquier naturaleza y, por suspuesto, la cultura local son aptos para tal fin. Sin embargo, salvo aquellos preparados explícitamente para el turista, no todos los recursos poseen la capacidad de poder ser presentados, contemplados y entendidos en su complejidad. Deben ser adaptados para un uso repetitivo, rápido, ameno y sencillo, preparados para la mirada, no para la lectura. Esto hace pensar en la posibilidad de que sobre un mismo lugar, evento o artefacto patrimonial puedan pesar varias versiones, varios argumento según sus destinatarios y usos. Desde este punto de vista existiría un patrimonio cultural para el turismo que podría o no ser activado, promovido y consumido exclusivamente motivado por intereses económicos.


